19/04/2021

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Sociedad

Informe del Conicet: los que menos tienen fueron los más perjudicados por la inflación

Según un informe, el 10 por ciento más pobre de la población perdió un cuarto de su capacidad de compra en los últimos cuatro meses, y advierten que la inflación interanual podría llegar al 55 por ciento.

Una investigación de Conicet realizada por el Centro de Innovación de los Trabajadores (Citra-Umet) reveló que el 10 por ciento más pobre de la población perdió un cuarto de su capacidad de compra en los últimos cuatro meses. La devaluación, la quita de las retenciones, la flexibilización de cupos de exportación en bienes como la carne y la reducción de los subsidios al sector energético fueron algunas de las medidas de gobierno que aceleraron el proceso inflacionario e impactaron de lleno en el bolsillo de los sectores más vulnerables, aunque incrementaron los beneficios de segmentos acomodados de la sociedad.

“Desde fines de 2015 hasta febrero de 2016, no sólo se ha registrado una de las tasas de inflación más elevadas desde 2002, sino que se ha transformado sensiblemente la dinámica de los precios relativos, en desmedro del poder adquisitivo de la población con menores recursos y con impacto sólo marginal sobre la capacidad de compra de empresarios y trabajadores de altos ingresos”, señala el informe «Impacto Asimétrico de la Aceleración Inflacionaria en la Argentina» realizado por el economista Demian Panigo, que adelanta en ese sentido que la inflación interanual que en febrero se ubicó en 35% podría alcanzar en octubre el 55%.

Al respecto, la investigación precisa que en los hogares humildes se perdió más del doble de poder adquisitivo que en los hogares acomodados. El 10 por ciento más vulnerable sufrió una caída del 23,8 por ciento en su capacidad de compra, en donde las remarcaciones en productos de alimentos y bebidas explicaron una reducción para el bolsillo de 15 por ciento, en alquileres de 2,5 y en tarifa de luz un 6,3. En cambio, el 10 por ciento de mayores recursos apenas tuvo una baja del poder adquisitivo del 11,1 por ciento, en la que alimentos implicó una disminución de 5,3 por ciento, alquiler 3,9 por ciento y tarifa de luz 1,7.

“Las familias de mayores recursos poseen un patrón de consumo intensivo en servicios (personales, esparcimiento, turismo) y bienes durables. Por el contrario, en los hogares de menores ingresos las erogaciones se concentran en alimentos, transporte, alquileres y servicios públicos como la luz. Por tanto, cuando el motor inflacionario es de raíz cambiaria o tarifaria, los principales perjudicados estarán entre los más pobres de la sociedad”, advierte el informe, que detalla que los alimentos subieron un 39 por ciento entre febrero de 2016 y el mismo mes del año pasado, mientras que los alquileres aumentaron un 63 por ciento y la energía eléctrica más de un 400%. Estos tres rubros representan más del 50 por ciento de los gastos de los hogares de menores recursos de la población.

En ese sentido, Panigo evaluó en diálogo con radio Continental que «para los sectores de bajos ingresos, seguramente cambiará el patrón de consumo, con menos recursos dedicados al esparcimiento». «En carnes, se fue migrando hacia sustitutos de menor calidad pero, a su vez, el pescado y el pollo han subido intensamente en las últimas semanas», indicó, aunque aclaró que «de acá hasta octubre no va a estar definido el patrón final de consumo de los argentinos».

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