21/04/2021

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Política

Macri retrasa su gabinete a la espera de eventuales aliados

A días de las elecciones presidenciales, Macri deberá atar el diseño de su futuro gobierno a las alianzas que deberá tejer en caso de que logre forzar una segunda vuelta, si es que pretende triunfar el cuarto domingo de noviembre.

Es su mayor desafío político, y la primera vez que el armado de su eventual gabinete no depende solo de su lapicera. Hasta ahora, Mauricio Macri había seleccionado a su antojo el staff de funcionarios que lo acompañó en sus dos gestiones porteñas, solo bajo la supervisión de Nicolás Caputo, su más íntimo amigo y socio fundacional del PRO. Pero esta vez el candidato presidencial de Cambiemos deberá atar el diseño de su futuro gobierno a las alianzas que deberá tejer en caso de que logre forzar una segunda vuelta, si es que pretende triunfar el cuarto domingo de noviembre.

Es la principal explicación por la que Macri retaceó en estas últimas semanas la difusión del gabinete que lo acompañaría en caso de suceder a Cristina Kirchner, según confiaron a Infobae fuentes de su entorno. La carta que el jefe de Gobierno porteño tirará sobre la mesa de negociación tras las elecciones del domingo para seducir al resto de los postulantes presidenciales y dirigentes opositores, si es que logra forzar el ballotage. Para que lo acompañen con «la antorcha del cambio», como intentó conmover ayer bajo el techo de chapa del gimnasio del club deportivo y social Presidente Quintana, en Lanús oeste.

En realidad, la estrategia del líder del PRO está destinada en especial a Sergio Massa, con el que coqueteó antes y después de las elecciones primarias de agosto y al que intentará endulzar a partir de la semana que viene en caso de que Daniel Scioli no llegue a esquivar la segunda vuelta. La performance del líder del Frente Renovador es clave en el escrutinio del próximo domingo y en ese hipotético ballotage. Según confía entre sus asesores, sus votos de cara al cuarto domingo de noviembre se repartirían en partes iguales entre Macri y el gobernador bonaerense. Al jefe de Gobierno no le hace gracia, pero sabe que tiene que abrir y ofrecer parte del porfolio de su gabinete para romper esa supuesta polarización de votos massistas y llegar con fuerza, y aliados, a esa supuesta segunda vuelta. Si llegara a ganar, sería la primera vez que el ex presidente de Boca Juniors no tendría el control total de sus equipos.

Por ahora, Macri se paseó por los medios con el ministro Esteban Bullrich y el senador Ernesto Sanz como los encargados de Educación y Justicia en caso de suceder a la Presidenta. Solo amagó con mudarlo a Marcos Peña, el influyente secretario General porteño, a la misma área, y guardó, por ejemplo, a sus eventuales ministros de Economía, Agricultura, Interior o Planificación Federal. Una estrategia de campaña diferente a la de Massa, que blanqueó a parte de su equipo, o a Scioli, que se ubicó en el otro extremo. El candidato del oficialismo ya anunció a casi todos sus funcionarios, con una novedad: al menos hasta ahora, los dirigentes de La Cámpora no tienen despacho asignado en la Casa Rosada si Scioli es presidente. Se aseguraron, sin embargo, el control del Congreso.

En el equipo electoral de Macri están optimistas. Los números que recibieron en las últimas horas lo ubican al candidato en una buena posición. Con esos sondeos el postulante de Cambiemos volverá a convocar esta noche a los indecisos y al resto de los votantes de las otras fuerzas opositoras, en el cierre de su larga campaña ante una multitud en el estadio Orfeo de Córdoba. Se rodeará de casi todo su gabinete, que el martes al mediodía almorzó carnes asadas en pleno junto al ecuatoriano Jaime Durán Barba y su mano derecha, Santiago Nieto, en el restaurante «El Mirasol» de Puerto Madero. El último almuerzo conjunto del actual staff fijo del jefe de Gobierno antes del mayor desafío político del PRO.

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