17/04/2021

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Ciudad

Criticas al «progresismo» por falta de atención en las villas

La ciudad de Buenos Aires no ha logrado superar la gran desigualdad entre el norte y el sur y las numerosas villas porteñas siguen sumando habitantes. Durante para la campaña para las PASO se marcó como único responsable al PRO.

Desde que la ciudad de Buenos Aires comenzó a elegir a sus gobernantes el progresismo siempre llevó la delantera. Primero Fernando de la Rúa y Enrique Olivera, luego Aníbal Ibarra y Jorge Telerman. Recién en el 2007 llegó la «derecha» a la Jefatura de Gobierno porteña.

Durante la campaña electoral para las PASO la mayor parte de las críticas hacia el PRO por parte de los precandidatos del «progresismo» pasaron por la no urbanización de las villas y el poco presupuesto destinado al área de vivienda.

Si bien es verdad que la Ciudad no ha logrado superar la gran desigualdad entre el norte y el sur y las numerosas villas porteñas siguen sumando habitantes, es interesante analizar qué se hizo antes de que el PRO fuera gobierno.

En la Ciudad está vigente desde principios de 1999 la Ley 148, por la cual se establece la obligación de urbanizar las villas reconocidas como tales y se establece que se deberá diseñar los lineamientos generales de un programa integral de radicación y transformación definitiva de las villas y núcleos habitacionales transitorios realizable en un plazo máximo de cinco años.

Ahora bien, esto nunca sucedió. Si bien se creó en junio del 2000 el Programa de Planeamiento y Gestion Participativo de la Villa 1 / 11 y 14; y se sancionaron las leyes de urbanización de la Villa 20 y de las villas 31 y 31 bis en agosto de 2005 y diciembre de 2009, respectivamente, el panorama real nunca se modificó.

A nivel presupuestario entre 2006 y 2008 (gestión de Jorge Telerman), el área de vivienda recibió muchos recursos, lo que coincidió con el trabajo de Sueños Compartidos en la Villa 15, y todos sabemos ya cómo terminó la historia.

Es verdad que el PRO tardó cuatro años en tomar algunas cartas en el asunto. En parte porque había áreas en las que priorizó la inversión como fue en salud y educación, donde la infraestructura estaba en emergencia, y además porque parecía no encontrarle la vuelta a la problemática habitacional. No sólo por una cuestión ideológica sino también práctica.

En diciembre de 2011 se crea la Secretaría de Hábitat e Inclusión (SECHI) y la idea es enfrentar de otra manera ese problema histórico: con presencia territorial integral, con cercanía hacia la comunidad independientemente de ideologías y opciones políticas, con una articulación mayor entre las diversas dependencias del gobierno, con alianzas estratégicas con muchas organizaciones, empresas, universidades, Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC), organizaciones comunitarias y otras entidades, con la potenciación de nuevos liderazgos sociales, con cambios fundamentales en la gestión pública.

El trabajo de la SECHI se plasmó en el libro De Villa a Barrio que puede ser consultado aquí, y se sumó a las acciones que ha llevado a cabo la Corporación del Sur en estos últimos años, que ha centralizado su rol en cumplir con las mandas judiciales respecto al traslado de los asentamientos a la vera del Riachuelo, y a los programas del Instituto de Vivienda.

Falta muchísimo para hablar de una ciudad más equilibrada, con oportunidades para todos, pero es necesario ver la foto completa. No sólo la «derecha» es la responsable de no haber avanzado con la aplicación de la Ley 148 sino también los gobiernos anteriores a la llegada del PRO al Gobierno de la Ciudad.

Sería bueno para la democracia que todos los sectores hicieran un mea culpa y que también se avanzara en soluciones con participación del Estado nacional. Buenos Aires es la ciudad de todos los argentinos pero eso no se refleja en la práctica con un aporte de fondos que permita resolver problemas tan complejos como éstos de manera firme y sostenida en el tiempo. Ni que hablar de la necesidad del traspaso de la Policía porque la urbanización de villas necesita de un accionar conjuntos de las fuerzas de seguridad, de lo contrario cualquier esfuerzo será en vano.

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